La ceniza habita allá y acá,
posa en su propia cima que un soplido haría volar
y sos vos quién va a soplar.
Son lo que quedó del fuego que ardió para quemar lo que la tierra juntó.
Pero antes del impulso que el sol provocará,
posará ahí sin siquiera respirar.
Esperará porque entendió el inconstante ritmo de la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario