viernes, 24 de julio de 2015

El circo de la nada

Ser, sentir, experimentar, pensar y, a veces descansar vagando en un mar de incertidumbres.

La pausa llegó. Llegó ese momento donde no sentir es sentir, donde flotar en la incertidumbre es ser.
Donde respirar y dejar fluir es lo que la confianza obliga para armar un nuevo mundo.

Vida llena de mundos, bellamente creados por nuestras emociones, bellamente equilibrados cuando llega la paz a nuestro interior.

Disfrutar sin culpa ni necesidad, amar ese momento donde no hay nada más que paz, que amor hacia esta existencia que jamás deja de deslumbrarte, que está en constante renovación, acto que realiza con cuidado para siempre sorprender.
Buscar estabilidad con los pies en la tierra pero con el corazón en constante movimiento, y un día tu mente se da cuenta de que estamos todos flotando, todo flota en la nada, porque la nada misma somos.

Sentís la nada, te detienes a respirar lentamente.

Tu mente volvió del infinito y decidió sentir los pulmones expandirse, corroborar como a cada segundo de su vida que está viva, que todo el circo de la nada sigue haciendo mover este motor de la existencia que no tiene nombre, que no tiene consistencia, pero tiene la fuerza de seguir viviendo, de seguir constante e infinitamente deviniendo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario