martes, 2 de junio de 2015

El delirio

Entre tantos sentimientos sistemáticos, apareció uno detonante, uno que hizo explotar una bomba intensa que esperaba latiendo cada vez más fuerte.

Simplemente, te deja sin palabras, y te ensañas con encontrarlas para dejar plasmado el éxtasis más grande del universo.

La existencia encuentra su sentido en este instante. Todo se dota de un brillo interno y parecen estrellas.

Porque ellas están acá y allá, ellas son tus movimientos al bailar con el ritmo del cielo.

Todo explotó, la estrella fugaz se encendió más fuerte que nunca, y poco a poco siguió pasando, como moviéndose con la tierra, y se fue transformando en el delirio más dulce y pacífico que jamás conocieras. 

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