lunes, 1 de junio de 2015

Magia

La magia, para mí, existe pero al mismo tiempo, se la pone uno. O sea, está en toda existencia esa esencia mágica, en cada acontecimiento, pero la noción de magia, el sentirlo como magia, es algo del ser humano.
Últimamente he vivido muchísimos momentos mágicos, sea por percibir la magia lejos, contemplándola, o siendo parte de ella en la acción. A veces esa creación se hace combinando más de una mente, más de un sentir, pero eso es de las experiencias más extrañas, poco usuales, e inmensamente valorables.

 “If I don´t believe in love nothing is good for me”.

 El amor es esa fuerza que nadie ni nada puede controlar o medir. Es algo que no tenemos manera de entender cómo lo siente otra persona, de sentirlo como otra persona, tampoco predecir algo dentro de nosotros. Sin embargo, todos sentimos algo así. Todos, como algo inherente al humano, venimos con la configuración bilógica necesaria para sentir amor, o sentir aquello que no logramos definir ni controlar.
Aunque la escritura se lea siempre fuera de otro instante al que fue escrito, siempre refleja el presente de quién lo escribió. Es una acción que sí o sí se hace en el presente, aunque tome carácter pasado apenas se realiza, e ilimitada cantidad de futuras interpretaciones.

Entonces, en mi presente, desde el único que puedo escribir, el amor es la magia que por instantes se crea. Solo, entre dos, o entre más. El amor es como una estrella fugaz y la creación de esta magia sería esta fuerza comprimida que viaja por el tiempo mientras aquellos sentimientos que genera esa creación, son la estela de fuego que vemos tras la estrella.

El amor, no es solo la creación de la magia sino lo que esta genera. Quizás, esas energías generadas entran en infinidad de conflictos internos que lo hacen devenir en algo que de amor, no tiene nada, pero esa condición ocurre con todo, todo deviene constantemente.

Pero para ser amor, esa creación de magia tiene que ser natural, espontanea, jamás forzada. Y sentir algo así, por más que quizás luego nos vuelva locos, sabemos que vale todos los respiros de nuestra existencia.
Yo siento que esa magia, ese amor, existe muchas veces, a veces todo el día, otras varias veces durante el día, otros una sola, otros ninguna. Pero cada vez son más, y no por eso menos válidos, porque parece ser algo que se intensifica pero jamás exige nada de los futuros o pasados, sino que existe por uno o varios instantes, teniendo valor por sí mismo.

Luces, sonidos, instantes, que tienen forma por sí mismos y así como pueden existir una instante en solitario, también pueden hacerlo de manera perdurable en el tiempo, por una cantidad de tiempo indeterminada. 

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